Otra cosa muy moderna y actual es la indicación de "véase la página 104", escrito en la página 24. Como por ejemplo estar en un libro de recetas de pollo e indicar, al que quiera ver recetas de pavo que se vaya a tal página. Esto suele ser sencillo, pero puede dar pie a una situación sin salida.
Imaginad el siguiente libro: la página 45 trata sobre recetas de pollo. La página 99 sobre las recetas de pavo. Y que quiero avisar desde la sección de recetas de pollo sobre las recetas de pavo.
Pensad que si decimos "veáse la página 99", estamos usando un carácter menos que si decimos "veáse la página 100". Ese carácter menos puede parecer intrascendente, pero en los libros que tienen el texto formateado para no escribir guiones de separación entre las palabras - la mayoría, este blog es un ejemplo claro - esto puede hacer que al decir véase la página 100 saltemos de línea y sin embargo al decir véase la pagina 99 justo por un carácter no lo hagamos.
El salto de línea de decir véase página 100 puede provocar que justo también provoquemos un salto de página. El salto de página puede provocar que un capítulo que necesite una cara en blanco en las páginas pares acabe teniendo una página más. Entonces puede ocurrir que, según de lo que avisemos, el propio capítulo de las recetas de pavo acabe en la página 99 o puede que incluso más allá de la página 100.
Esto en principio no resulta ningún problema. Podría avisarse de que se trata de la página 101 y, como el número de caracteres no aumenta, acertaríamos.
Si pensamos hacia atrás, avisando desde la página 100 hacia la 45, no hay problema porque puede entenderse la página 45 como perteneciente al pasado, de ahí que la página 100 no pueda influir sobre dónde ni cómo esté la página 45.
Hemos visto que la referencia hacia delante no resulta problemática, pero por un pelo. La causa de ello es que hay una correlación entre el tamaño de un número y el número de caracteres que lo definen. El número 100 es mayor que el 99, pero también el 100 tiene un carácter más que el 99.
Sin embargo, esta correlación no se da entre las cifras en números romanos. El número XV es mayor que el número VIII pero tiene menos caracteres. Si en un libro las páginas se numeran conforme a la nomenclatura romana - algo que suele hacerse para los prólogos y prefacios de los libros - la situación anterior en el límite de la página 99 sería muy complicada e irresoluble. Decir "véase la página IC(99)" puede provocar el nefasto salto de línea y la cascada de terribles coincidencias, hasta desembocar en que la página acaba siendo en realidad la cien, mientras que decir "veáse la pagina C(100)" puede llevarnos a acabar en la página 99.
Es por ello que en los libros nunca deben darse las tres condiciones siguientes:
a) Páginas numeradas con números romanos.
b) Textos que evitan el uso de guiones para separar palabras incompletas.
c) Referencias entre páginas posteriores dentro de un mismo libro.
El caso de los números romanos no es único. También puede ocurrir si enumeramos las páginas con su nombre escrito (once tiene menos caracteres que siete, pero es más grande) o simplemente con cifras de diferente tamaño. 101 ocupa un poco menos de espacio que 100 dentro de una línea y esa insignificante diferencia de tamaño puede hacernos caer en la situación paradójico-irresoluble indicada para los números romanos.



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